Disfrutar de una semana de ‘alta costura hacker‘ para terminar septiembre no está nada mal.
El proceso de puesta en marcha de Zazpi Fundación Comunitaria nos está regalando buenos momentos vitales, estamos pues pudiendo disfrutar del proceso. Ello no quita la tensión y la ansiedad. Más adelante en este texto hay una cita de Rebecca Sonlit sobre ‘la ansiedad como esencia de futuro’.
Y, a veces, hay momentos, una semana en este caso, en el que el coser, el hilar y el hacer costura ocupan gran parte del tiempo.
Desde el martes, hasta hoy viernes a la mañana hemos disfrutado de un ‘in crescendo’ conversacional en el que hemos ido constatando, por suerte, que los hilvanes, los hilos tendidos, las relaciones pespunteadas o cosidas y recosidas iban mostrándose con una naturalidad y facilidad que nos ha sorprendido agradablemente.
Ya el martes, conversaciones y comidas, como la mantenida con Roberto Gómez de la Iglesia y Óscar Rodríguez que ya desde hace tiempo están al tanto del proyecto parecían señalar que la semana venía interesante.
El miércoles mantuvimos una interesante reunión con personas del ámbito universitario que han mostrado un interés por conocer el proyecto de Zazpi Fundación Comunitaria del Distrito 7 de Bilbao.
La verdad es que agrada ver que el boca a boca y la aparición en algún foro como fue la presencia en la Jornada «Transformando la ciudad desde el barrio» y la presencia en redes va facilitando que se vaya conociendo la iniciativa. Nos ilusiona y nos anima.
Y el jueves y viernes hemos disfrutado de la conversación con dos personas comprometidas e inspiradoras que nos contactaron porque estaban interesadas en el proceso y en la experiencia, novedosa por estos lares, de una Fundación Comunitaria.
Ellas han sido Asier Arpide y Miryam Artola. Las dos últimas personas que hasta la fecha han amadrinado a Zazpi.
A lo largo de la semana, el tejer, coser, hilar han estado presentes en las conversaciones. Y a veces resulta increíble constatar hasta dónde se puede llegar tirando del hilo.
Lo dicho, un disfrute de semana.
Y ya para poner la guinda, se nos cruza un texto reflexivo nacido desde la experiencia de Loreto Rubio, qué buenas conversaciones hemos tenido, donde rescata una frase de Santi Eraso, suerte que tenemos de que también nos amadrine.
Así empieza el texto:
«Entre 2009 y 2011 formé parte del equipo directivo que consiguió para San Sebastián-Donostia la Capitalidad Europea de la Cultura, en una competición con quince ciudades más. En una de aquellas reuniones, con la presión de diseñar un programa que fuera atractivo, diferencial y ganador, le pregunté al director del programa cultural, Santi Eraso, cómo pensaba que podríamos lograrlo. Su respuesta me sorprendió y me hizo sonreír:
“Tranquila, Loreto. Soy el mejor hacker costurera.”
Entonces me explicó:
Todo está inventado. Lo importante es hackear lo mejor.
Pero no basta con eso: hay que coserlo.
Y no de cualquier forma, sino como alta costura.
Aquella conversación se me quedó grabada. Con el tiempo entendí que ese concepto no era solo una metáfora ingeniosa, sino una auténtica brújula para dirigir organizaciones y liderar proyectos complejos.
Porque muchas veces no necesitamos inventarlo todo, sino aprovechar lo que ya existe, elegir con criterio lo que aporta valor y coserlo con identidad propia. Eso es lo que marca la diferencia entre improvisar un traje prêt-à-porter o confeccionar una prenda de alta costura.»
Aquí andamos también nosotras aprovechando lo que ya existe, aprovechando los hilos, intentando coser con identidad propia, con los oídos bien abiertos y con una ‘actitud abierta hacia lo posible’ que a veces hasta a nosotras mismas nos sorprende.
«Quizá los desdeñosos confunden la actitud abierta hacia lo posible con la ingenuidad, pero cerrando la puerta a la segunda tampoco dejan entrar a la primera.
(…)
La incertidumbre lleva asociada su propia forma de ansiedad, pero es una ansiedad con la que tenemos que aprender a convivir, ya que es la naturaleza esencial del futuro.
(…)
Lo que nos impulsa a actuar es la sensación de que dentro de la incertidumbre hay posibilidades, de que el desenlace aún no está del todo decidido y de que nuestras acciones pueden ser importantes a la hora de determinarlo. La esperanza no es más que eso, y todos nos pasamos la vida haciendo pequeños gestos que demuestran que tenemos montones de ella.» (Rebecca Sonlit; El camino inesperado; Lumen, 2025; 89-90)
Gracias hoy especiales a aquellas personas que nos amadrinan siguiendo el hilo de la confianza.
Aquí están algunas de ellas.

Y, ¡no olvidemos nunca a las personas que tejen lejos de los focos! ¡Gracias Agustín!


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