«El futuro del mecenazgo dependerá cada vez más de los pequeños donantes, de una ciudadanía implicada y de organizaciones arraigadas en el territorio. Ésta es justamente la propuesta de las fundaciones comunitarias, una figura todavía poco conocida, pero con un enorme potencial transformador.»
Interesante el artículo de Manel Torrejón en L’Econòmic de El Punt-Avui donde se recoge por un lado la investigación realizada por Guillermo Casasnovas investigador de Center for Social Impact de Esade y la realidad de las Fundaciones Comunitarias en Catalunya entre las que se encuentran Fundació Comunitària Raimat Lleida, Fundació Comunitària de la Vall de Camprodon y la Fundació Tot Raval.
‘Las fundaciones comunitarias: entidades que trabajan en un territorio concreto –un barrio, un pueblo, una comarca– y que tienen la capacidad de identificar las necesidades reales, coordinar iniciativas locales y encauzar recursos hacia proyectos de proximidad. “La gran diferencia es que escuchan directamente a la comunidad y actúan como conectores: unen administraciones, empresas y entidades sociales para hacer realidad proyectos que nacen del territorio y vuelven al territorio”, resume Guillermo Casasnovas.’


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